Nuestra Jóven Corresponsal, Katherine Gonzalez estudiante del colegio Liceo de Ciencias y Artes nos comenta acerca de la importancia de la donación de órganos, para la sociedad.
¿Se ha puesto a pensar usted en los miles de personas que hoy en día están necesitando un órgano en buenas condiciones para continuar con su vida? Personas que pueden ser la cabeza de una familia, adolescentes con muchos sueños por cumplir, niños que planean su travesura del día o incluso un recién nacido que lo único que tiene son ganas de vivir, personas para quienes la única salida es la donación de órganos.
Donar un órgano es pasar un órgano o tejido sano a otra persona que lo necesite, está donación en algunos casos puede hacerse en vida, mientras que, en otros se la realiza cuando una persona fallece. Un donador puede ser desde un bebé recién nacido hasta un adulto. Los órganos que se pueden donar son: Órganos internos (riñones, corazón, hígado, páncreas, intestinos, pulmones), piel, huesos y medula ósea, y cornea.
La donación de un órgano tiene que reunir ciertos requisitos, entre ellos la buena condición funcional y la compatibilidad con el receptor. Pero por ejemplo, si una persona muere instantáneamente en un accidente o por violencia, deja de ser un candidato para donación. Ya que los órganos se dañan de una forma irreversible al dejar de latir el corazón o al dejar de respirar, en el caso de sufrir un trauma craneoencefálico en donde se compruebe la muerte cerebral de la persona, ésta sigue siendo un donante idóneo siempre y cuando en una máximo de 48 horas su respiración, latido cardiaco y temperatura corporal se mantengan de manera artificial con la ayuda de medicamentos y aparatos.
El primer trasplante de órganos fue de riñón, se lo realizó en 1933 por el doctor ruso Voronoy, lamentablemente éste no tuvo éxito, debido que la joven en la que se practicó la cirugía, murió al pasar dos días.
En el transcurso de algunos años, se realizaron más trasplantes, pero fue en 1954 que se obtuvo el primer trasplante de órganos con éxito total en un caso de gemelos univitelinos.
En nuestro país se ha ido aumentando el número de donantes anuales, en el 2010, se registró que de un millón de personas una tasa del 2,5 eran donantes, y aunque estemos por debajo de la media de Latinoamérica que es de un 7,2. Se espera que con la ayuda de nuestros centros especializados esta cifra vaya aumentando.
En el 2011, la Asamblea Nacional aprobó la Ley que oficializa la donación de órganos, la cual establece que todos los ecuatorianos y extranjeros residentes en el Ecuador son donantes al momento de fallecer a menos que en vida hayan expresado lo contrario, esta decisión la hacen el momento en que renuevan su cédula de identidad, en el caso de los mayores de edad. Si es menor de edad son sus padres o el tutor legal quienes deciden acerca de la donación.
Para evitar el tráfico de órganos, esta Ley fija algunos filtros, como el parentesco con el receptor del órgano, que no existan riesgos funcionales y que haya compatibilidad con el receptor.
A criterio personal, la donación de órganos no debería estar establecida en una Ley, ya que ésta debería nacer en el corazón de las personas. Sin embargo es verdad que el número de personas que tendrán la oportunidad de recibir órganos aumentará según la concientización de la sociedad.
Se dice que todos merecemos una segunda oportunidad, pues donar un órgano es la forma más noble de convertir este dicho en realidad.
Humanicémonos y hagamos que estas personas puedan cumplir sus sueños, anhelos y metas que han fijado en sus vidas.