Yenney Cabrera, jóven corresponsal y estudiante del Colegio Atenas School, nos cuenta acerca del Universo.
El Universo es sin duda el más grande misterio al que se enfrentan los astrónomos y los estudiosos de la física. Infinito, oscuro, frío, plagado de galaxias, estrellas, planetas, constelaciones, asteroides y cometas, es lo que menos conocemos.
Escondido en uno de los brazos de la Vía Láctea, una de las tantas galaxias que hay en el espacio sideral, se encuentra el Sistema Solar. En éste, ocho planetas orbitan alrededor de una estrella de categoría mediana, el Sol, de los cuales siete presentan condiciones imposibles para que se desarrolle la vida.
La Tierra es nuestro hogar y es el tercer planeta más cercano al Sol después de Mercurio y Venus. Esa posición específica y la presencia de agua hacen que sea el único cuerpo celeste conocido que puede albergar organismos vivos.
La historia de la Tierra, desde sus inicios, tiene un pasado oscuro para los científicos, ya que, según teorías, nuestro mundo sufrió coaliciones con otros planetoides, lo que determinó su forma y estructura actual. Por otro lado, la Biblia nos habla de otro suceso que le dio origen: de la “mano” del Creador surgieron todos los elementos conocidos por el Hombre. Sin embargo, el principio de todo está muy lejos de la comprensión humana.
Unos años atrás era complicado pensar en un planeta semejante al nuestro o, aún peor, que haya vida en los confines del Universo. Pero esto no ha detenido la curiosidad del ser humano, que busca incansablemente descifrar lo incomprensible.
Hace poco la NASA, organismo aeroespacial estadounidense, emprendió una misión para descubrir planetas parecidos al nuestro. Uno de estos es Kepler 22b, el cual se encuentra a 600 años luz de distancia y es 2,4 veces más grande que la Tierra. Lo más interesante de este cuerpo es que se encuentra a una distancia de su sol en la que pueden existir condiciones para la vida. También se habla de posibles depósitos de agua líquida.
Por otro lado, en la constelación Libra se encuentra el planeta Gliese 581C que, según los científicos, es el más parecido que han encontrado al nuestro, aunque un poco más grande. Aparentemente, este planeta tiene la misma atmósfera que la Tierra y las temperaturas varían entre 0o y 40o C, las cuales son “perfectas” para la vida.
La Misión Kepler de la NASA tiene un registro que va en aumento, de aproximadamente 2300 planetas que aparecen como posibles candidatos, de los cuales 60 presentan grandes similitudes con los antes mencionados.
Las posibilidades de encontrar alguno que sea favorable para la vida son muy remotas. Aún así, destinamos inmensos fondos económicos a la búsqueda de lugares donde ni siquiera hay pruebas concretas de la presencia de vida, y sin embargo existe muy poco apoyo para preservar y cuidar el planeta que nos ha dado sustento por miles de años.
Independientemente de las diversas teorías y creencias que intentan explicar sus orígenes, nuestro planeta es maravilloso y lleno de diversidad. Sin embargo, conocemos muy poco de éste e incluso de nosotros mismos. Es por eso que, antes de adentrarnos en lo desconocido, debemos estudiar, conocer y amar nuestro mundo, hermoso y único.
Mucha razón tenía el histólogo español Santiago Ramón y Cajal al decir: “Mientras el cerebro sea un misterio, el Universo continuará siendo un misterio”.